Cripta – Reliquisas

CAPILLA DE LAS RELIQUISAS – CRIPTA

Entrando por la puerta principal, se encuentra, a la derecha, una escalera que lleva a La Cripta o “Capilla de las Reliquias”.
Se trata de una nave en forma de cruz latina y recuerda con sus motivos ornamentales y con los símbolos, las catacumbas cristianas. Se han conservado en ella muchas reliquias y de mártires y santos. La verdadera joya de esta Capilla es la reliquia de madera de la Santa Cruz, en una teca, sobre un fondo de alabastro. Otro lugar importante es la capillita dedicada a la Virgen, a la que se llama comúnmente “Capilla de la Aparición” por el sueño de 1845 recordado por Don Bosco: “Me pareció estar en una gran llanura llena con una muchedumbre incontable de jóvenes. Vi junto a mí a una Señora que me di:
“¡En este lugar, en que los gloriosos mártires de Torino Adventor, Solutor y Octavio sufrieron martirio, sobre estas tierras empapadas y santificadas con su sangre,
quiero que se honre a Dios de un modo muy especial”.
Y mientras decía esto, adelantaba un pie poniéndolo sobre el lugar en el que sufrieron el martirio y me lo indicó con precisión”.  Aquel lugar está marcado en el suelo con una cruz de metal dorado.

En sendos altares se conservan los restos mortales del Beato Miguel Rua, primer sucesor de Don Bosco, y del Beato Felipe Rinaldi, tercero sucesor .

BEATO MICHELE RUA (1837-1910)

Miguel Rua había nacido precisamente en Turín-Valdocco. A los ocho años se encontró con Don Bosco y le pidió una estampa. El Santo hizo el gesto de cortarse una mano mientras repetía al niño:
+++++++++++++++++Toma, Miguelín, toma:
+++++++++++ nosotros dos haremos las cosas a medias”.
Había visto cómo iban a ser las cosas: Don Rua será el más fiel colaborador y su primer sucesor en la guía de los Salesianos. Fue un trabajador incansable y el organizador genial de la joven Sociedad Salesiana. Don Bosco decía de él: “Si tuviese diez Don Ruas, iría a la conquista del mundo”.
Y: “Don Rua, si quiere, puede hacer milagros. Si yo quisiese señalar un aspecto en el que no viese en él las virtudes en grado perfecto, no podría hacerlo, porque no encontraría ese punto”.
Un gran trabajador y un gran santo, exactamente como Don Bosco. Fue declarado beato por Pablo VI el 29 de octubre de 1972.

BEATO FELIPE RINALDI (1856-1931)

Beato FELIPE RINALDI (1856/1931) tercer sucesor al frente de la Sociedad Salesiana. Como Miguel Rua, Felipe conoció a Don Bosco desde niño. Pero no se dejó conquistar por él hasta la edad de 21 años. A Don Rinaldi se le considera el verdadero fundador de la obra salesiana en España y Portugal. Fue el fundador genial (para aquellos tiempos) del floreciente Instituto Secular de las VOLUNTARIAS DE DON BOSCO (VDB).
Hombre de profunda piedad, vida interior y devoción filial a María Auxiliadora, fue declarado beato por Juan Pablo II el 29 de abril de 1990. Un pensamiento espiritual escrito a sus hijas VDB:
¿Qué tenéis que hacer para tener vida? Ante todo, rezad para sentiros animadas todos los días y llevar la cruz que el Señor os ha asignado; es lo primero que tenéis que hacer. Además, haced bien cada una vuestros quehaceres, los propios de vuestro estado, como Dios quiere, en vuestra condición; y esto según el espíritu del Señor y de Don Bosco”.

En la Cripta se conservan también objetos que pertenecieron a los primeros mártires salesianos que fueron alumnos de la Casa Madre de Turín-Valdocco (Luis Versiglia conoció también a Don Bosco). Fueron declarados santos por Juan Pablo II el 1º de octubre de 2000.

MONS. LUIS VERSIGLIA
y P. CALIXTO CARAVARIO

Luis Versiglia nació en Oliva Gessi (Pavía) en 1873. A los 12 años fue a estudiar a Turín-Valdocco con la condición de que no se hacía sacerdote. Pero la gracia de Dios, el ambiente saturado de religiosidad y de entusiasmo misionero y, naturalemente, el encanto y la santidad de Don Bosco, ya en los últimos años de su vida, transformaron el alma del muchacho. Oyó que el Santo de los jóvenes le decía un día: “Ven a verme, tengo algo que decirte “. No pudo hablar con él, porque Don Bosco murió poco después, pero se lo ganó lo mismo y de ese modo al final de sus estudios pidió sencillamente ‘quedarse con Don Bosco’ con la secreta esperanza de irse como misionero algún día. Hizo los estudios de filosofía y teología en Roma, pero al mismo tiempo desplegaba una intensa actividad pastoral en el Oratorio del Sagrado Corazón junto a la estación Términi de Roma.
Fue después profesor y asistente de los novicios en Foglizzo, junto a Torino, como un eficaz formador, de personalidad cordial y buen amigo de todos. A los 33 años partió como jefe de un pequeño grupo de salesianos hacia China. En 1920 fue consagrado obispo y nombrado Vicario Apostólico de Schiu Chow.
Allí, en 1929, Mons. Versiglia consagró como sacerdote al salesiano Calixto Caravario. Éste había nacido en Cuorgné, cerca de Turín. También estudió en Turín-Valdocco.
Y allí, en 1922, se había encontrado con Mons. Versiglia y le prometió: “Le seguiré a China”. Y así fue. El 23 de febrero de 1930 partieron juntos para un largo viaje apostólico. Pero dos días más tarde encontraron juntos la muerte a manos de bandidos comunistas.
Los mataron porque eran misioneros católicos que predicaban el Evangelio de Jesucristo, y por haber defendido a unas jóvenes catequistas que viajaban con ellos y a las que los bandidos querían llevarse consigo. Esos dos mártires salesianos murieron no sólo por su fe en Jesucristo, sino también por haber defendido la dignidad de la mujer. El Papa Juan Pablo II los declaró santos en Roma el 1 de octubre del Año Jubilar 2000. Su fiesta se celebra el 13 de noviembre.

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