Historia

La fachada del Santuario 

La fachada hace pensar a la de la Iglesia de S. Giorgio Maggiore en Venezia. Sobre el campanario de la derecha se ve el Arcángel Gabriel que ofrece una corona a María; en el campanario de la izquierda el Arcángel Miguel sostiene una bandera con la escrita: “Lepanto”.
En cima sobre la fachada se pueden ver las estatuas de los mártires: Salutore, Avventore y Octavio martirizados en esta tierra (Valdocco=Vallis occisorum). Sobre los relojes se ven: a la derecha San Máximo, primer obispo de Torino; a la izquierda San Francisco de Sales, patrono de la Familia Salesiana. Debajo de la Rosa, se ve la escena de Jesús con los niños, al centro; a los lados se ven las estatuas de San José y de S. Luis Gonzaga.
Los relieves entre las columnas una representa S. Pio V che anuncia la victoria de Lepanto (1571), la otra representa Pío VII che corona María Ssma. en el santuario de Savona después de su liberación como prisionero de Napoleón (1814).

El Santuario de María Ausiliadora nació del corazón y del coraje de Don Bosco y de su gran devoción a la Virgen. Fue una empresa marcada de hechos extraordinarios y de grandes dificultades. Don Bosco no se cansaba de repetir que era la misma Virgen quien quería la iglesia y que Ella después de haberle indicado el lugar donde debía surgir la iglesia, le ayudaría también a encontrar los medios necesarios para la construcción.
Escuchemos del mismo Don Bosco el relato de un “sueño” que tuvo en 1844, cuando todavía buscaba una sede fija para su Oratorio. La Señora que se le apareció le dice:
“Observa -y yo mirando ví una iglesia pequeña y baja, un poco de patio y numerosos jóvenes. Yo me dí a mi trabajo, pero esta iglesia pronto fue estrecha, entonces de nuevo me dirijí a Ella que me hizo ver otra iglesia un poco más grande y con una casa vecina. Después apartántome un poco más, en un terreno cultivado, casi de frente a la fachada de la segunda iglesia, me dijo: “En este lugar donde los gloriosos mártires de Turín Avventore, Solutore y Ottavio ofrecieron su martirio,
                             Yo quiero que Dios sea honrado de manera especial.

(Actualmente el monumento delante de la iglesia se ve y es justamente… para él!). Las etapas habían sido ya previstas. Primero “la iglesia pequeña y baja” o sea la capilla Pinardi del 1846; después “la otra iglesia más grande…” o sea la iglesia de san Fancisco de Sales del 1852. Finalmente la iglesia de María Ausiliadora la escritura sobre una faja blanca:

“Hic domus mea, inde gloria mea”
“Esta es mi casa,
de aquí saldrá mi gloria”.

El deseo de obedecer a la voz de la Virgen y de testimoniar veneración y reconocimiento a Ella quien había dado tantas pruebas de benevolencia a la naciente Congregación, junto a razones pastorales y prácticas, empujaban Don Bosco a acelerar el tiempo de la construcción. Para la compra del terreno y la madera para cercarlo se gastaron 4.000 liras; el P. Savio, ecónmo, aconsajaba esperar , pero Don Bosco le dice: “Empieza a cavar, ¿cuándo comezamos una obra teniendo ya el dinero a disposición? Tenemos que dejarle campo de acción a la divina Providencia”.

Los trabajos que se confiaron a la empresa del maestro mayor de obras Carlos Buzzetti, iniciaron durante el otoño del 1863. Terminadas las excavaciones, en Abril de 1864, Don Bosco dice a Buzzetti: “Quiero darte inmediatamente un anticipo para la grande construcción”. Don Bosco sacó su portamonedas, lo abrió y lo vació en las manos de Buzzetti, todo lo que contenía eran ocho “soldi”, ni siquiera media lira: ++++++++++++++++++++++++++Tranquilo, la Virgen Maria
+++++++++++++++ pensará a provee el dinero necesario para Su iglesia.

Finalmente el 9 de Junio de 1868, se celebraba la solemne consagración. Fueron momentos de intensas emociones para todos. El sue o se convirtió en realidad. La “estupenda y alta iglesia” era a los ojos de todos, que surgió como por milagro. Don Bosco no se atribuía ningún mérito de parte suya. “Yo no soy – decía – el autor de las grandes cosas que ven, es el Señor y María Ssma. que se dignan servirse de un pobre sacerdote para cumplir tales obras. De mío no puse nada. Aedificavit sibi domum Maria: Es María que se construyó la casa. Cada piedra, cada adorno señala una gracia.”
Una vez construído el santuario, Don Bosco intensificó su acción para difundir en el mundo la devoción a la Virgen Auxiliadora con el título Auxilio de los Cristianos.

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