La Sacrestia

LA SACRISTÍA DE LA BASÍLICA

Como todos los grandes santuarios, la Basílica di María Auxiliadora dispone de una amplia sacristía situada junto a la galería contigua al altar mayor. No es sólo grande y luminosa, sino también muy práctica, especialmente en las grandes celebraciones, cuando participan muchos concelebrantes. Cuenta con dos accesos al Santuario que facilitan los servicio religiosos.
Además del gran armario en el que se guardan los ornamentos litúrgicos hay varios reclinatorios junto a la pared que da al santuario. Son elegantes en su sencillez y utilidad: ofrecen a los sacerdotes la oportunidad de prepararse a la celebración de la misa. Alguna vez se usan también como confesionarios para los fieles que van a la sacristía a pedir orientación o consejo. El suelo y el zócalo son de mármol. Hay también un sencillo y artístico lavabo con mármoles especiales. La sacristía está adornada con seis interesantes cuadros del pintor Crida, que reproducen algunos momentos de la vida de Don Bosco y dan la grata sensación de ver todavía al Santo pasear por su querido Santuario de María Auxiliadora de Turín-Valdocco. Los presentamos y explicamos brevemente.

En el primer cuadro: el pintor presenta a Juanito Bosco como un pequeño catequista, junto a la pobre casa en que nació.

Está sentado en una cesta y rodeado por un grupo de compañeros que, después de haber estado jugando animados por él, escuchan muy atentos lo que dice. Don Bosco diría más tarde que la Congregación Salesiana había nacido de una Catequesis.

El segundo cuadro: representa la escena del encuentro de DonBosco con el huérfano Bartolomé Garelli en la sacristía de la iglesia de San Francisco de Asís de Turín.

Encuentro histórico que tuvo lugar el 8 de diciembre de 1841, y que marcó el comienzo de su misión apostólica de los jóvenes. Primero en Turín y después en el mundo por medio de toda la Familia Salesiana.

En el tercero cuadro: encontramos al misterioso perro ‘Gris’ que se ‘apareció’ varias veces en la vida de Don  Bosco, cuando le amenazaron de muerte los enemigos de su obra. Y el misterioso ‘Gris’ le libraba de peligros.

No se pone en duda la existencia del ‘Gris’ porque le vieron muchísimas personas, entre las que estaba Mamá Margarita, la madre de Don Bosco; pero se discute sobre ‘quién’ era o ‘qué cosa’ podía representar.

En el cuarto: vemos a Don Bosco que escucha las confesiones de sus muchachos.

Daba mucha importancia al sacramento de la Reconciliación. Lo consideraba como una de las columnas de la formación cristiana que hay que dar a los jóvenes (junto con la Eucaristía y la devoción a María Auxiliadora).

El muchacho al que confiesa es Pablo Albera, que llegaría a ser su segundo sucesor al frente de los Salesianos, después de don Miguel Rua.

El quinto cuadro: presenta la figura de Don Bosco en medio de sus jóvenes, que le miran llenos de afecto y le escuchan con veneración. En el fondo de la pintura aparece el primer edificio construido por él en Torino-Valdocco.
El 31 de enero de 1988, primer centenario de su muerte, el papa Juan Pablo II proclamó a Don Bosco

 ——————————-‘Padre y Maestro de los Jóvenes’.

La originalidad y la audacia de la propuesta de una ‘santidad juvenil’ es intrínseca al arte educativo de este gran santo, al que puede definirse con justicia como “maestro de espiritualidad juvenil”.

La última pintura:

muestra a Don Bosco que vuelve a Turín-Valdocco llevando consigo a Mamá Margarita (el 3 de noviembre de 1846).

Margarita ayudó a Don Bosco durante diez años en su misión con los jóvenes, siendo su mejor compañía, aconsejándole, animándole y haciendo también de madre de los primeros muchachos acogidos en la pobre casa Pinardi. Muchos de ellos eran huérfanos. Está introducida su causa de beatificación y canonización.

 

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