Historia

ACONTECIMIENTOS EN LA CAPILLA PINARDI

Dentro y en torno a esta capilla sucedieron cosas que los salesianos consideran “tesoro” de sus memorias.
1846. El primer Domingo de Julio.
Apoyado a la pared de la capilla, mientras enseñaba a un muchacho las operaciones de aritmética, Don Bosco se sintió mal, fiebre alta y mareos. Tuvo que ser acompañado a la habitación que la Marquesa Barolo le prestaba en via Cottolengo. Era grave, cualquier esfuerzo por pequeño que fuera lo hacía escupir sangre, los pulmones estaban muy mal, tanto que Don Bosco se encontraba en punto de muerte. La triste noticia se difundió rapidamente entre los jóvenes:
“Don Bosco se muere”.
A la habitación donde se encontraba Don Bosco arrivaban grupos de jóvenes temerosos de perder “el padre”. Llegaban así como se encontraban en sus lugares de trabajo, con la ropa sucia, y lacara blanca de cal. Lloraban, Rezaban. Ocho días Don Bosco estuvo entre la vida y la muerte. Algunos jóvenes durante aquellos ocho días, de sol caliente, no bevieron nada ofreciéndolo y esperando obtener del cielo la gracia. En el Santuario de la “Consolata”, los pequeños albañiles se turnaban día y noche, de manera que haya siempre uno arrodillado a los pies de la Virgen, aunque muchas veces se les cerraban los ojos del cansancio. Estaban allí porque Don Bosco no debía morir. Finalmente “la gracia” llegó como regalo de la Virgen.
El último Domingo de Julio,apoyado a un bastón pues todavía estaba muy débil (tenía 31 años), Don Bosco intentó recorrerlos pocos metros que lo separaban de su Oratorio, pero los jóvenes le corrieron al encuentro y lo sentaron en una silla llevándolo de manera triunfal hasta la capilla. Los amiguitos de Don Bosco cantaban y lloraban y lloraba también él. En silencio ya en la capilla Don Bosco agradeció al Señor y dirigiéndose a sus muchachos dijo:
“Mi vida la debo a cada uno de ustedes. Les aseguro que de ahora en más será toda para ustedes”.

Para recuperar las fuerzas Don Bosco fue por unos meses a i Becchi. Regresó el  3 de Noviembre y trajo consigo su madre Mamma Margarita. Ocuparon tres habitaciones del primer piso que el Padre Borel había ya alquilado.
Cuando hoy uno pasa la primera puerta que conduce a la capilla Pinardi inmesiatamente a la izquierda se encuentra la sacristía, que es un pequeño local en el que en 1853 Don Bosco colocó su taller de zapatería, dos mesitas y cuatro sillas, no había lugar para más.
Don Bosco no esperó a tener los “locales adaptos” para poder comenzar, si lo huera hecho tal vez estaría esperando todavía. Con Don Bosco mismo como “maestro” podemos decir que se iniciaba de esta manera la aventura de cientos y cientos de escuelas técnicas, Centros de Formación Profesional, y de capacitación. Centros construídos por sus Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora gracias a la genrosidad de tantos benefactores en todas partes del mundo. Son millones los jóvenes que aprendieron y aprenden (como recomendaba Don Bosco) a

———————-“SER BUENOS CRISTIANOS Y HONESTOS CIUDADANOS”.

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